Primera persona del singular, presente de indicativo del verbo querer. Ocho letras, dos palabras y un millón de sentimientos. Puedes gritarlo, susurrarlo o simplemente pensarlo. Puedes demostrarlo día a día, o puedes tenerlo callado durante una vida. Puedes decírselo al amor de tu vida, o a un simple amor de verano. Estas palabras son capaces de hacerte la persona más feliz del mundo. Sin embargo, y por desgracia, también te pueden joder la vida.