En mi vida hay personas a las que quiero, pero también personas a las que odio. Éstas últimas influyen en mi vida de tal forma que pueden llegar a ser hasta “importantes”. Porque, al fin y al cabo, el darles odio por mi parte implica darles importancia, independientemente de si esa importancia sea buena o mala. Por eso pienso, que lo peor no es que una persona te odie, no, lo peor es serle indiferente, ser alguien por el que no sientes nada, nada en absoluto, una persona que al mirarla sea como si no vieses a nadie, como si no existiese para ti. Por eso, y por mil razones más, puedo decir que vos para mí eres, total y absolutamente, indiferente.